lunes, 7 de septiembre de 2009

El Nacimiento de Adrian



Vimos por primera vez la carita de Adrian el 14 de Abril de 2006, a las 12:40 pm.  Estaba de 39 semanas y venia notando contracciones aisladas los ultimos dias pero no esperaba ponerme aun de parto.

La tarde anterior Salva y yo dimos un largo paseo imaginandonos a nuestro bebé y deseando que no se hiciera esperar demasiado. Esa noche dormi  estupendamente, sin despertarme ni una vez, cosa que no habia ocurrido desde hacia meses pues siempre me levantaba un par de veces al baño o me despertaba porque me sentía incomoda.

A eso de las 8 de la mañana me desperte con dolor de barriga, una especie de  retortijones y pensé que era por el atracón de chocolate y fresas con nata que me había dado la noche anterior. No le dí demasiada importanicia y  me levante a prepararme  una manzanilla con la esperanza de que se me quitara el dolor, ilusa de mí, jejee. El dolor fue a más a lo largo de la mañana.

Yo no sabía muy bien si estaba de parto porque no notaba que las contracciones fueran cada poco tiempo, era mas bien un dolor continuo, intenso pero soportable. Además no había roto aguas, ni había visto el tapón mucoso los dias anteriores. Me puse a preparar la bolsa para el hospital, por si acaso, mientras mi marido terminaba  su entrenamiento matutino y desayunaba tranquilamente. El dolor comenzó a hacerse más intenso y decidí darme un baño caliente que me alivió bastante. No recuerdo cuanto tiempo pasé allí , creo que alrededor de una hora, hasta que el dolor comenzó a ser de nuevo intenso.  Cuando por fin salí de la bañera el dolor era espantoso. decidimos que era el momento d e irnos al hospital, a ver qué nos decián. En el coche el dolor era ya insoportable, yo iba gritando y lanzando  a mi marido  toda clase de improperios cuando me decia que respirara y me calmara.

 Cuando llegamos al hospital  las contracciones eran intensas y muy dolorosas pero aun asi recorri andando el camino hasta la planta de maternidad. Yo iba pidiendo la epidural a gritos, pensaba que si ese era el principio.... ¡ cómo seria el resto ! Y... ¿ cuantas horas podian quedarme aun ?.

Cuando el matrón me exploro me dijo: ¿epidural ? ¡ Empieza a empujar que le veo la cabeza!. A mí casi me da un patatus, Yo con ese dolor y ese hombre diciendome que no me podia poner nada ( en aquellos tiempos mi idea de un parto  no tenia nada que ver con la actual ) . Di un grito tremendo, mi marido estaba en otra sala y se asustó porque pensaba que me pasaba algo.  Creia que no iba a aguantar, tenia unas ganas espantosas de vomitar y un dolor terrible. Pedí a gritos  que viniera mi marido  y en pocos segundos le tuve a mi lado cogiéndome la mano.

De camino al paritorio, yo lloraba , no sé si de miedo o de dolor. El matrón era muy seco y no paraba de reñirme porque yo no recordaba cómo respirar. Le dije que tenia ganas de vomitar y su única respuesta fué : " Pues vomita "

En el paritorio, me rasuraron, rompieron la bolsa, me colaron la episotomia sin ni siquiera avisarme,...  . A  los pocos minutos llegaba  Adrián que salió haciendose pipí en la cara del matrón ( dulce venganza, jejeje )  .

En total, desde que llegué el hospital, hasta que di a luz, pasaron 40 minutos. Nada más nacer me pusieron a Adrian sobre el pecho ¡ qué sensación más maravillosa y qué olorcito tan rico desprendia !. No hubo separación, al menos no demasiada, solo un par de minutos para limpiarle  y hacerle las pruebas pertinentes, todo ello delante de nosotros, aunque si me llegan a pillar hoy en dia no se lo llevan ni un segundo. Todo aquello podia esperar pero entonces yo no lo sabía.

El trato, salvo por el matrón que era sequillo y muy intervencionista,  fue bastante bueno. Las enfermeras enseguida me preguntaron si iba a darle el pecho, me enseñaron a colocar al bebé. Como yo tenia frio una de las enefermeras o auxiliares me tapo con una manta y me dijo que me pegara al niño para darnos calor mutuamente. Rcuerdo cómo me emocionaron aquellas palabras, lo bien que me sonaaron. Mi hijo, el que habia estado dentro de mi todo ese tiempo estaba alli, le podia sentir y ahora ibamos a darnos calorcito mutuamente, no me lo podia creer.

Mi marido estuvo conmigo todo el tiempo, cogiendome la mano, diciendome cosas bonitas, animándome, diciéndome lo orgulloso que se sentía de mí, lo fuerte y lo valiente que era y lo poquito que faltaba para ver a nuestro hijo. Fue muy dulce conmigo y esos momentos me hicieron amarle y valorarle  más que nunca .Su expresión al coger por primera vez a nuestro hijo la llevaré siempre en el corazón.

No puedo decir que tuviera un mal parto pero tampoco creo que fuera el nacimiento que Adrián merecia. Yo estaba muerta de miedo y muy nerviosa, todo el mundo me mandaba y no me dejaban decirdir y sé que en algo influyó este estres porque en la bolsa ,que rompieron sin consultarme siquiera, habia meconio. Hoy cambiaria muchas cosas, iria más confiada en mi capacidad para parir, presentaria un plan de parto, no dejaria que separaran a mi hijo ni un segundo de mi ,ni recibiria visitas hasta no estar preparada, dejaria el móvil a un lado durante las primeras horas de vida de mi hijo y me dedicaria exclusivamente a él, a conocernos mutuamnete. Pero en aquel momento, ese  fue el mejor nacimiento que supe ofrecerle a mi hijo desde mi inexperiencia y  mi desconocimiento, pero con mucho amor

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